Hold the rules

Uno de los elementos fundamentales a la hora de desarrollar cualquier proceso de juego son las reglas, que dictaminan los marcos de referencia y las normas por las cuales se deben regir los participantes en la experiencia.

El reglamento es uno de los elementos principales que definen la personalidad y la viabilidad de un juego:

  1. Define el número de jugadores.
  2. Explica la preparación de la partida.
  3. Profundiza en los turnos y sus características.
  4. Detalla las acciones que puede hacer cada participante.
  5. Da sentido y coherencia a cada partida.
  6. Ajusta la experiencia para que sea disfrutable por todos los jugadores.
  7. Hace aflorar motivaciones intrínsecas para superar los objetivos marcados.
  8. Potencia de una manera exponencial la diversión.

Sin unas reglas de juego lo suficientemente claras, desarrolladas y comprensibles, no puede existir una experiencia lúdica viable, es así de sencillo. Además, facilitan enormemente los primeros acercamientos de los participantes al juego (cuantas veces hemos dejado de jugar a algo porque no entendíamos como se manejaba o porque su manual era extremadamente complejo).

Una laguna, un paso mal explicado, una norma mal ubicada o falta de información, pueden llegar a crear una experiencia de juego rota. Esto quiere decir, sencillamente, que no es posible jugar por algún tipo de contradicción, error o problema que impide llevar a cabo una partida como debería desarrollarse normalmente.

Por tanto, las reglas del juego, son las que mantienen la experiencia de juego sobre sus hombros.

Por esto, es tan importante trabajar de un modo profundo y sólido en crear un sistema de reglas que consigue abarcar todo el abanico de comportamientos que pueden tener los usuarios. Hay una realidad muy presente en el desarrollo de las reglas, y es que los jugadores siempre van a tender a hacer cosas con las que no hemos contado y por las que no hemos pensado.

Existe un artículo totalmente recomendable de Alberto Francés, donde explica de una manera muy amena y cercana todas las fases por las que debería pasar un desarrollador, creador o simplemente un anfitrión ante un grupo que se enfrenta por primera vez a un juego. Realmente es muy visual como desarrolla todos los puntos del camino, por los que es casi obligatorio pasar, para trasladar a las audiencias el sistema de juego con una simple finalidad: Mejorar el Onboarding.

O lo que es lo mismo, pasar de un cierto interés por un factor concreto (una novedad llamativa, una idea diferente o incluso un compromiso) a conseguir sumergir a los jugadores en una experiencia memorable que perdure en el tiempo y les haga caer rendidos irremediablemente.

Pero es que además, las reglas del juego, no sólo se quedan en la propia organización «interna» del juego, sino que en la mayoría de los casos, rompen esta barrera y ayudan a mejorar el «Flow» en un sistema de aprendizaje de una manera sobresaliente, fomentando por ejemplo, el «orgullo de pertenencia» al grupo de trabajo o juego, donde no hay nadie por encima de otro y todos se rigen por las mismas normas.

Y, aunque muchas veces pueda parecer extraño, las reglas del juego nos permiten fomentar la creatividad…. para modificarlas y poder así adaptarlas a nuestras necesidades más específicas:

¿Y si modificamos las reglas para potenciar nuevas competencias?

Un buen ejemplo, puede ser la inclusión de una baraja de cartas en un juego como el ajedrez para potenciar la flexibilidad de los participantes a los cambios. El ajedrez es un juego sin ningún elemento de azar, y 100% estratégico. Si incluimos elementos que potencien el azar, además de sorprender a la audiencia y fijar su atención, podremos trabajar otra competencia más.

En mi caso, muchas veces hago pequeñas modificaciones en las reglas de los juegos para darle algo más de complejidad y sobre todo, para introducir elementos de sorpresa. Igualmente, juegos clásicos como el Dixit, han tenido evoluciones y modificaciones en sus reglas, para hacer Diferentes versiones (algunas veces a mejor… y otras a peor).

Las reglas son imprescindibles para disfrutar completamente de una experienca de juego global, es necesario trabajar en profundidad para que no quede ningún cabo suelto y trasladar a los participantes cada una de las instrucciones necesarias para que comprendan qué es lo que pretendíamos buscar con cada una de sus acciones.

Porque un juego sin reglas, es un juego vacío, sin alma. Y algo sin alma, no produce las emociones necesarias, para hacernos recordar una experiencia durante toda una vida.

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