Usos de los juegos de Rol: la hoja de personaje

Ya lo he dicho otras veces: jugaba al rol cuando tenía más tiempo y amigos predispuestos a ello, y disto mucho de ser un gran conocedor de la actualidad del mundillo (mis últimos libros comprados datan del 95). Pero el paso del tiempo y enfrentarme a nuevos proyectos, ha hecho que recupere parte de mi vieja colección en la búsqueda de nuevos de elementos y dinámicas para usar. Y me he dado de lleno con una pequeña parte, que me ha ayudado muchísimo a desarrollar muchos tipos de dinámicas. Con todos vosotros:

La hoja de personaje

Para los que no la conozcan, la hoja de personaje es un elemento básico e imprescindible para comenzar cualquier partida de rol. Es la que nos hace  profundizar en las narrativas, la que nos permite personalizar nuestro avatar y hacernos partícipes en primera persona de todas las aventuras que suceden durante nuestro periplo. Es una simple hoja de papel con información más o menos objetiva donde iremos anotando las características, habilidades, destrezas… de nuestro personaje. Además, cada uno de estos parámetros es adaptativo al juego en sí, mediante diferentes numeraciones o valores que debamos puntuar, sobre todo con el objetivo de definir de una manera clara y precisa, cómo nos podremos comportar y afrontar nuestros desafíos a lo largo de la aventura.

 

Bien, una parte muy interesante al empezar a jugar a este tipo de juegos, es la de seleccionar la «raza» nuestro personaje. ¿Enano o humano?, ¿Vampiro u Hombre Lobo?, ¿Wookie o Ewok? y sobre todo, acompañarlo de una serie de habilidades: unas vendrán definidas por su raza y otras las podremos potenciar nosotros mismos. Una vez elegida, pasaremos a analizar nuestra complexión, ¿alto, bajo, rubio, castallo, delgado, rechoncho…? y posteriormente llegaremos a la parte más interesante (y útil, para mí): las características:

  1. Fuerza
  2. Destreza
  3. Constitución
  4. Sabiduría
  5. Carisma
  6. Inteligencia

Estas son algunas de las más comunes y conocidas, aunque dependiendo del tipo de juego, de la ambientación y del trasfondo, podrán variar. Y una vez definido nuestro personaje, ya podremos embarcarnos en la aventura.

Pues bien, el realizar hojas de personaje para diferentes entornos es MUCHO más útil de lo que nos podamos creer (o por lo menos, de lo que yo pensaba). Por ejemplo, cuando pretendemos construir el «prototipo» de un líder, podremos entregar hojas de personaje para que cada una de las personas evalúen cuáles son las competencias necesarias que ellos creen que serán las idóneas para este tipo de personas.

Y el «extra mile» llega cuando incluimos en esta dinámica, unos juegos iconográficos con el objetivo de evitar divagaciones e ir directos al grano. De todo esto, nacieron unas hojas de personaje para construir pequeños héroes reales.

El uso de este tipo de hojas es un previo a la construcción de «nuestra» ficha de personaje. En este documento, cada persona (o grupo de personas), únicamente tendrán que mostrar el tipo de características que considerarán esenciales para crear de la nada un tipo de personaje (¿un gran líder?, ¿una persona perfecta para el trabajo en equipo?, ¿un magnífico gestor del tiempo?, ¿un gran dinamizador?, ¿un excelente orador?…). Y lo harán con el apoyo de una iconografía ya creada, en este caso usando un gran conocido para todos: Ikonikus. ¿el resultado?..

Gamificación

Y cuando, durante una sesión, usas muchos tipos de hojas en una variedad más o menos amplia de grupos, consigues algo muy interesante: Un patrón de características que podrás volcar en tu hoja de personaje.

Y lo mejor, es cuando en futuros talleres eres capaz de generar fichas de persona donde sustituyes las características antes descritas (fuerza, destreza, constitución….), por las de nueva creación y comienzas a materializar una serie de comportamientos acordes, por ejemplo (algo muy básico):

  1. Resistencia a la frustración = Gestión de la derrota.
  2. Empatía = Sonreir.
  3. Escucha activa = No interrumpir.
  4. Gestión del tiempo = No distraer.

Y de este modo, estaremos tangibilizando, creando y prototipando una serie de personajes, que serán los «ideales» para enfrentarse a una determinada situación (gestionar un equipo, hacer eficiente una reunión, liderar un proyecto…). Y las personas que participen en la experiencia, podrán conocer de primera mano cuáles son las habilidades necesarias (que ellas mismas han decidido construir) y sobre todo, gestionar su personaje mejorando las áreas más débiles y gestionando sus fortalezas.

En definitiva, estremos creando una experiencia que facilitará enormemente el autoconocimiento de las personas y sobre todo, será el primer paso de otra mucho más atractiva.

La ficha de rol, o como de una manera fácil y ágil, las personas pueden construir arquetipos basados en habilidades y comportamientos, para conocerse mejor a sí mismos.

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

Dejar un comentario