Las reglas del juego como pilar fundamental

Uno de los elementos fundamentales a la hora de desarrollar cualquier proceso de juego son las reglas, que dictaminan los marcos de referencia y las normas por las cuales se deben regir los participantes en la experiencia.

El reglamento es uno de los elementos principales que definen la personalidad y la viabilidad de un juego:

  1. Define el número de jugadores.
  2. Explica la preparación de la partida.
  3. Profundiza en los turnos y sus características.
  4. Detalla las acciones que puede hacer cada participante.
  5. Da sentido y coherencia a cada partida.
  6. Ajusta la experiencia para que sea disfrutable por todos los jugadores.
  7. Hace aflorar motivaciones intrínsecas para superar los objetivos marcados.
  8. Potencia de una manera exponencial la diversión.

Quizá el mayor de los problemas a los que nos podemos enfrentar cuando diseñamos una experiencia basada en juego (o un juego en sí mismo) en un entorno no lúdico es la forma en la que los usuarios pueden acceder y sobre todo, entender e interiorizar nuestro proyecto.

Y realmente este peaje pasa por tener estructuradas con suficiente claridad las reglas del proyecto/juego.

En definitiva, las reglas son las que dan sentido a las diferentes mecánicas que hemos incluido dentro de la experiencia y añaden el elemento que lo hará motivador: un objetivo (aunque de esto ya hablaremos en otro artículo).

Pero… ¿cómo se organizan o estructuran unas reglas de juego?

David Parlett, historiador y experto en juegos, realizó un acercamiento bastante recomendable sobre los diferentes tipos de reglas que están presentes dentro de un proceso de juego.

http://parlettgames.uk/

Este diagrama que vemos muestra las relaciones que existen entre los diferentes tipos de reglas que presenta Parlett y sobre todo, la forma en la que influyen unas en otras.

  1. Reglas Operativas: Este tipo de reglas son las más básicas. Resumiéndolo mucho, son las acciones que los jugadores deben realizar para poder jugar al juego. “Tira un dado, y mueve el numero de casillas indicado”. Cuando todas las personas que juegan han entendido esta seria de reglas, podrán jugar al juego.
  2. Reglas Fundamentales: Este tipo de reglamento es mucho más complejo de observar que el operativo. Es más profundo y sobre todo, mucho más complicado de trasladar. Son la teoría implícita que existe dentro del juego (muchas veces, obvia). Si “tira un dado, y mueve el número de casillas indicado” es la regla operativa, la parte “fundamental” sería algo así como: “el valor de movimiento se incrementa en un número aleatorio entre en uno y el seis, siempre que el dado usado sea un dado de 6 caras”. En el diseño de juegos este tipo de reglas fundamentales no se suelen documentar (en el reglamento, por ejemplo) de una manera explícita.
  3. Reglas de Comportamiento: Este tipo de reglamento está implícito dentro del propio juego. Y la mayoría de las personas las conocen y las aceptan con el sólo hecho de entrar a jugar. Nacen y evolucionan sobre un principio de “deportividad” bien entendido. Por ejemplo, durante una partida a cualquier juego competitivo, un jugador no debe hacer muecas de risa ni levantarse para hacer cosquillas a su rival. Nunca (o pocas veces) este tipo de reglas están incluidas como una parte del reglamento escrito, pero en cambio, sí actúan como un contrato social de los jugadores cuando aceptan acercarse a jugar al juego.
  4. Reglas Escritas: Estas son las “que vienen con el juego”. El documento que las personas que juegan deben leer y comprender antes de afrontar el reto. La realidad, según diversos autores (y la experiencia en general) es que pocas personas leen este documento. La mayoría aprenden cuando alguien les explica como deben jugar. ¿Y cuál es ese motivo?: la dificultad de codificar las diferentes interrelaciones entre mecánicas y elementos de juego. Dicho de otra forma, es complejo plasmar las secuencias no lineales de como jugar a un juego en un documento, y sobre todo, asegurarse de que los futuros jugadores son capaces de decodificar estas reglas. Para paliar estas reglas escritas, los videojuegos (y algunos juegos de mesa recientes) han ido incorporando diferentes características para facilitar el acercamiento de los jugadores: la principal es el tutorial in-game. Este enfoque práctico es mucho más efectivo, pero mucho más complejo de diseñar e implementar (incluso puede funcionar como un “micro-juego”) ya que implica muchas iteraciones que no se pueden llevar a cabo hasta que el juego tiene un diseño final. Existe una pregunta básica para todos los diseñadores… ¿Cómo aprenderán los jugadores a jugar a mi juego?. Porque algo básico es que si una persona le cuesta mucho descubrirlo… acabará por no jugarlo.
  5. Leyes: Este tipo de reglas se dan cuando los juegos se practican en entornos algo más serios y competitivos, donde las consecuencias de victoria o derrota sean lo suficientemente altas como para registrar de una forma explícita cierto tipo de condiciones como “fair play” o algunas modificaciones. Normalmente se les denomina “reglas de torneo” ya que es durante estos eventos, cuando es necesaria este tipo de aclaración.
  6. Reglas Oficiales: Se generan cuando un tipo de juego es lo suficientemente serio como para que la comunidad de jugadores tenga la necesidad de combinar las reglas escritas con las leyes. Y con el paso del tiempo… estas reglas oficiales, pasan a transformarse en reglas escritas.
  7. Reglas de consulta o estratégicas: Más que reglas… son consejos que ayudan a los jugadores a enfrentarse al juego con mejores estrategias. No tienen nada que ver con las mecánicas de juego, pero sí con las dinámicas que emanan del mismo.
  8. Reglas Caseras: Estas reglas no están descritas explícitamente por Parlett, pero él señala que a medida que los jugadores juegan un juego, es posible que deseen ajustar las reglas operativas para hacer que el juego sea más divertido. Esta es la «retroalimentación» en su diagrama, ya que las reglas de la casa generalmente son creadas por los jugadores en respuesta a una deficiencia percibida después de algunas rondas de juego.

Llegados a este punto… ¿cómo trasladar de una forma adecuada el reglamento o reglas del juego? (ahora desde un punto de vista de diseño de ABJ o gamificación aunque extrapolarle a muchos otros ámbitos)

¿Conoces la experiencia?

Evidentemente si eres el creador del juego, pocas (o ninguna) persona conocerá la experiencia como tú. Pero ojo, recuerda que no estás explicándote la experiencia a ti mismo, sino a un grupo de personas que no la conocen: en las obviedades están los mayores errores de comprensión.

¿Has practicado?

Cuántos test has pasado a tu proyecto. ¿Tienes identificados las zonas donde los usuarios se quedan trabados con mayor frecuencia?. ¿Has pulido todas las mecánicas?. ¿Has ofrecido tu reglas escritas a personas que NO han participado en el desarrollo ni test de tu experiencia y las han comprendido?.

¡Administra la información!

No es lo mismo sacar una pequeña cantidad de componentes o enseñar dos mecánicas muy básicas que “tirar” encima de la mesa todo el proyecto en su totalidad: “¡Ahí lo tenéis!”. Está claro que hay jugadores y jugadores (sobre todo si nos basamos en la experiencia), pero normalmente si no se está acostumbrado a este tipo de experiencias, lo mejor es ir poco a poco.

¡Reformula!

Avanzamos, paramos, recordamos. En el método de aprende haciendo lo mejor es recordar lo que se ha hecho la fase anterior e incorporar nuevas mecánicas, dinámicas e incluso hilos argumentales. Y si lo vas hilando, ¡mejor que mejor!

¡Involúcrate y sobre todo, sé el primero en hacerlo!

Hay una gran expresión que siempre acompaña a todos los grandes aprendizajes…. “POR EJEMPLO….”. La relación directa entre: hago una explicación externa, me posiciono dentro de la experiencia y luego hago un ejemplo a modo de prueba, es lo mejor que hay para que los oyentes interior icen los conceptos.

Y por favor…. ¡explica el objetivo!

Es importante que todos conozcan el motivo por el que hacen las cosas, el objetivo. Si esto se hace de esta manera es por esto y porque así, sucederá aquello. Además, es importante que esté alineado con nuestros objetivos y sobre todo, que no pierda la coherencia con la narrativa.

Por eso, es importante trabajar de una manera inclusiva, inmersiva y participativa los tutoriales introductorios. Si todos tenemos claro que una buena combinación de práctica y teoría es la clave del éxito para el aprendizaje de patrones, conductas, habilidades y conceptos, ¿por qué no aplicarlo también en un tutorial?.

 

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