¿Qué le pide mi juego a la persona que participa?

El otro día tuve una conversación la mar de interesante sobre diseño.

Normalmente evaluamos las experiencias lúdicas por lo que ofrecen, pero pocas veces por lo que piden.

Cada persona que diseña, introduce mecánicas y sistemas de reglas con los que pretende ofrecer una experiencia concreta y una propuesta de juego determinada, pero muy pocas veces, nos paramos a pensar: ¿qué le exige mi juego a las personas que juegan?

La mecánica de la «habilidad» cambia el enfoque del juego a la persona que juega. Cada experiencia requiere que las jugadoras ejerciten ciertas habilidades. Si el nivel de habilidad se adapta bien a la dificultad del juego, la persona se sentirá desafiada y permanecerá en el canal de flujo.

La mayoría de los juegos no solo requieren una habilidad concreta de una persona, también requieren una combinación de diferentes habilidades. Por tanto, cuando diseñamos un juego, vale la pena hacer una lista de las habilidades que tu juego necesita para conseguir la propuesta que busca.

Y aunque hay cientos de habilidades posibles que pueden incluirse en un juego, generalmente se pueden dividir en tres grandes categorías:

  1. Habilidades físicas. Características que involucran fuerza, destreza, coordinación o resistencia física (por poner algún ejemplo). Las habilidades físicas son una parte importante de la mayoría de los deportes. Manipular eficazmente un controlador de juego es un tipo de habilidad física, pero muchos videojuegos (como Dance Dance Revolution) requieren una gama más amplia de habilidades físicas de las participantes.
  2. Habilidades mentales. Características relacionadas con la memoria, observación, imaginación, creatividad o resolución de acertijos. Se considera un juego poco común aquel que no involucra algunas habilidades de este tipo, porque los juegos son interesantes cuando hay decisiones interesantes que tomar, y la toma de decisiones es un proceso mental. Una habilidad.
  3. Habilidades sociales. Incluyen, entre otras cosas, leer a un oponente (adivinar lo que está pensando), engañar a un oponente, nuestra oratoria o coordinarse con las compañeras de equipo. Por lo general, pensamos en las habilidades sociales en términos de nuestra capacidad para influir en las personas, pero la gama de habilidades sociales y de comunicación en los juegos es mucho más amplia. El póquer es en gran parte un juego social, porque gran parte de él se basa en ocultar tus pensamientos y adivinar los pensamientos de los demás. Los deportes también son muy sociales, y se centran en el trabajo en equipo y en «sacar mentalmente» a sus oponentes. Al igual que los juegos de mesa y de rol.

¡Ojo con las habilidades virtuales!

Es importante hacer una distinción aquí: cuando hablamos de «habilidad» como mecánica de juego, estamos hablando de una habilidad real que la persona que juega debe tener.

En los videojuegos o juegos de rol, es común hablar del nivel de habilidad de tu personaje. Es posible que escuches a una persona anunciar: «¡Mi guerrero acaba de ganar dos puntos en su habilidad de escaramuza!». Pero la «lucha con espadas» no es una habilidad real que se requiera de la jugadora; en realidad solo está presionando los botones correctos (en caso de ser un videojuego) en el momento adecuado.

La «lucha con espadas», en este contexto, es una habilidad virtual, una que la persona que juega pretende tener. Lo interesante de las habilidades virtuales es que pueden mejorar aunque la habilidad real de la persona que juega no lo haga.

Y son una excelente manera de ofrecer a nuestras participantes una sensación de poder. A menudo, la clave de un juego divertido es encontrar la combinación adecuada de habilidades reales y virtuales.

En mi caso, confundía mucho ambas. Y me he dado cuenta que es importante establecer una distinción clara entre ellas en mi mente para trasladarla de una forma efectiva a mi diseño.

Un consejo: Enumera las habilidades

Hacer una lista de todas las habilidades requeridas en nuestro juego puede ser un ejercicio muy útil. Podemos crear una lista general: «mi juego requiere memoria y resolución de problemas para hacer coincidir patrones». O podemos hacerlo más específicas: «mi juego requiere que las jugadoras sean capaces de co-crear una historia según unas premisas tremendamente reducidas, mientras resuelven un problema de estructura narrativa inexistente empleando su creatividad, imaginación y empatía con las propuestas del resto».

aprendizaje basado en juegosLo que sí debemos tener en cuenta es que incluso un juego que parece algo simple (o incluso, evidente) puede requerir muchas habilidades diferentes de la persona que lo está jugando: Muchos videojuegos de acción parecen tratar principalmente de reaccionar de una forma rápida e inmediata a la presencia de las oponentes, cuando en realidad se requiere mucha resolución de acertijos para encontrar la forma correcta de enfrentarte a ellas, y se necesita mucha memoria para ello. 

Las habilidades que ejercita una participante contribuyen en gran medida a determinar la naturaleza de la experiencia de esa persona, por lo que creo, debemos saber cuáles son.

Para estudiar las habilidades que pide tu diseño, puedes centrarte en estas preguntas a modo de guía:

  1. ¿Qué habilidades requiere mi juego de la persona que juega?
  2. ¿Hay categorías de habilidades que le faltan a este juego?
  3. ¿Qué habilidades son dominantes?
  4. ¿Estas habilidades están creando la experiencia que deseo?
  5. ¿Son algunas jugadoras mucho mejores en estas habilidades que otros? ¿Esto hace que el juego se sienta injusto?
  6. ¿Pueden las participantes mejorar sus habilidades con la práctica? (a esto, se le llama profundidad).
  7. ¿Este juego exige el nivel adecuado de habilidad?

El ejercicio y desarrollo de las habilidades puede ser algo divertido: es una de las razones por las que a la gente le encantan los juegos.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

Dejar un comentario